Periodista, GamboPress

Inició en el periodismo como Reportero Gráfico en el año 1975 al servicio del Diario El Caleño, periódico del cual, muchos años después, fue jefe de redacción y editor encargado.

También trabajó como  redactor judicial y temporalmente editor nocturno en Periódico El Pueblo; Noticias judiciales El País de Cali; Redactor judicial y político en Noticiero Caracol Cali y Como Amaneció Cali; director de Noticias de Caracol Popayán; jefe de Redacción de Últimas Noticias del Valle en Cadena Melodía Cali; Periodista encargado de orden público y las fuentes Corte Suprema, Procuraduría, Ministerio de Defensa y Fiscalía General en Bogotá, Noticiero Nacional del Grupo Radial Colombiano; Presentador del Noticiero Popular Voz del Valle de Todelar y redactor Judicial en Noticiero Relámpago.

Por amenazas de paramilitares viajó temporalmente a Ecuador y fue repatriado para ponerme al servicio de Alcaldía de Cali. Actualmente vive en Palmira, desarrollando el ejercicio periodístico desde su casa por cuestiones de salud.

Sentarnos a contar los votos que los colombianos depositaron por el Pacto Histórico en el reciente proceso electoral y comprobar que, en efecto, el furor petrista está intacto y se extiende como llamarada sobre la pradera; reconforta, motiva y obliga a emprender acciones que no solo permitan mantener las caudas electorales, sino que invita a trabajar en el fortalecimiento político de las bases a través de la organización, la capacitación y la preparación, para que las comunidades puedan acceder a los beneficios de cambio progresista propuestos en el Plan de Gobierno del compañero Presidente Gustavo Petro.

Seguramente, muchos de quienes están frente al compromiso de llevar al Pacto Histórico a puerto seguro, trabajan arduamente a viva voz, para incrementar los índices electorales; otros, según sus potencialidades, ingresan a las comunidades para ser voceros y promotores de esas propuestas saludables del Gobierno. Se trata pues de engranar todas las partes de la maquinaria para que funcione a la perfección y rinda los frutos. 

¿Pero, las cosas si estarán funcionando de forma organizada?

Es allí, precisamente, donde habrá que tomar medidas, ser autocríticos y emprender organizadamente y de manera presta acciones en los sectores populares, barrios y veredas, para acercar a las comunidades a las propuestas del Gobierno y que les lleve a beneficiarse de las bondades ofrecidas.

El Pacto Histórico debe llevar el Gobierno hasta las comunidades y echar mano a la didáctica para explicar cada uno de los programas y la manera, a través de la cual puedan acceder para beneficiarse y que sienta que también son Gobierno.

Se antoja, por ejemplo, promover, capacitar y crear asociaciones de maestros de obra, los conocidos “rusos”, para que legalmente se habiliten a la contratación directa con el Estado y puedan desarrollar obras comunitarias de regular envergadura; tal como lo ofreció el Gobierno Petro, que insiste en entregar a las comunidades recursos para desarrollar obras que ahora son adelantadas por firmas contratistas de alta complejidad. Esta propuesta, sin lugar a dudas aproximaba el Gobierno a las comunidades, generará empleo, bienestar y mejoramiento de los entornos familiares. 

Fomentar en sectores con alguna homogeneidad arquitectónica, el proyecto Cambio de Techo por Paneles Solares, propuesto por el Gobierno, como paliativo para atenuar los altos costos de servicio de energía en los hogares y ayudar a suavizar los efectos del cambio climático. Habrá que crear, en cada sector, la estructura social para que legalmente los vecinos puedan aprovechar los beneficios de este proyecto.

Y, porque no, organizar a las mujeres emprendedoras para contratar y administrar el PAE en sus escuelas y garantizar que el apoyo alimentario para sus hijos sea el adecuado? Y, que tal, ¿Qué esas organizaciones de amas de casa puedan llegar a desarrollar emprendimientos que le ofrezcan servicios de alimentos y refrigerios para las diferentes actividades que patrocina el gobierno en cualquiera de sus instancias?

El Pacto Histórico, mucho más ahora, tiene que continuar con las botas puestas. Alguien tiene que organizar y explicar a la comunidad el método para obtener vivienda digna, con los auxilios que suministra el Gobierno. Alguien que oriente al tendero para que logre los auxilios sobre préstamos a intereses mínimos que otorga el Gobierno del Cambio a través del Banco Agrario. Se necesita trabajar en la organización de los campesinos para que accedan a la tierra y a los programas que desarrolla el SENA, que capacita y ayuda a iniciar emprendimientos con cría de especies menores y aves de corral, beneficios a los que no ha alcanzado por falta de conocimiento.

El Pacto Histórico, con sus líderes barriales tendrá que meter mano a las Juntas de Acción Comunal y dinamizar sus Comités Empresariales para que dejen de ser solo enunciados de estatutos y, por fin, se conviertan en verdaderas empresas de emprendimientos comunitarios que generen empleo y recursos económicos para cubrir necesidades de los conglomerados.

Grandes empresas particulares reciben enormes contratos de los municipios para el mantenimiento de zona verdes y poda de árboles, mientras los vecinos del barrio, que no están organizados, no tienen trabajo y guardan en el famoso cuarto de San Alejo sus podadoras y machetes. Es allí, en estos casos, donde el líder del Pacto Histórico tiene que actuar en la organización y capacitación de los vecinos en la normalización de empresas comunitarias que permitan el acceso de esta mano de obra a los recursos del Estado.

Ardua e infinita labor la que hay que cumplir si el Pacto Histórico pretende poner los recursos del Estado al servicio de las comunidades. Los partidos que confluyen en este Pacto tendrán que vacunarse para no caer, como otros partidos, en ser cascarones electorales y tendrán que cumplir a sus electores, quienes finalmente están militando no solo por la satisfacción de ganar en los procesos electorales, sino porque tienen expectativas de cambio y beneficios.

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