Por: Victor Reyes (foto archivo personal)

(Publicado originalmente en la página La línea del medio.com, 5 de marzo de 2023. Publicado en esta página con autorización expresa del autor).

“Lo Bueno si breve dos veces Bueno”.

– Baltasar Gracián, escritor español (1601-1658)

Se me ocurrió la gracia de escribir esta nota en forma de avisos clasificados. Espero no termine en desgracia ni chascarrillo. Varios autores lo han hecho, claro, en diversos contextos. Óscar Alarcón (Abogado y periodista), por ejemplo, escribe para El Espectador, “Microlingotes”, una especie de humor en serio, con juegos de palabras, usualmente de sucesos colombianos y mundiales. El escritor y filósofo colombiano Nicolás Gómez Dávila (1913-1994) escribió en forma de aforismos (frases breves contundentes) sus Escolios a un texto implícito. Los filósofos Arthur Schopenhauer (alemán,1788-1860) y Ludwig Wittgenstein (Austriaco,1889-1951), escribieron algunas de sus obras en forma de aforismos.

Digo esto solo para respaldarme. Al grano….

La Reforma a la Salud, tal como está planteada, comete el mismo error que se dio con la Ley 100, que prácticamente acabó con la salud pública, desaparecieron las políticas públicas en salud, ante todo por la carencia de instrumentos para aplicarla.

Ahora se trataría de acabar con el aseguramiento en salud y “volver la vista atrás”. Entonces lo que se necesita es mantener el aseguramiento tal como se ha consolidado, pero con ajustes y a su vez que el Ministerio de Salud a través de las secretarías departamentales y municipales de salud, tengan instrumentos de intervención, desarrollando capacidades en donde no las tengan y ahí si implementar el modelo de atención primaria, que ya existe en las EPS.

Me han preguntado qué significa el Síndrome de Hybris, aludido en columna anterior. Alude al EGO desmedido, a la sensación de omnipotencia. Descritos sus síntomas por David Owen, como una alteración de la conducta que se expresa en un enfoque personal exagerado y desprecio por las opiniones de los demás.

Es un mal frecuente de gobernantes. Pero hay cura. Podría ser: seguir el ejemplo de José (Pepe) Mujica, expresidente de Uruguay, elegido por el Frente Amplio (izquierda), mandato entre 2010-2015. Su virtuosa humildad, lo constituyó en modelo de austeridad personal y gubernamental. ¿Sería posible una asesoría?

La Reforma Política, que seguramente se tramitará a partir de marzo en sesiones ordinarias, a mi manera de ver, si no avoca dos puntos centrales no será realmente una reforma política:

Uno, la redefinición de una verdadera Corte Electoral, compuesta por verdaderos magistrados y alejada de los intereses políticos coyunturales y que no corresponda a la representación parcelada de los partidos. Y dos, volver al sistema proporcional en el otorgamiento de curules en las corporaciones públicas, con el sistema de escrutinio mayoritario, que es el que existe (llamado D’Hondt, por su creador el jurista belga Víctor D’Hondt), que favorece a los grandes partidos en detrimento de los partidos minoritarios.

Volviendo a la Reforma de la Salud, para hacer una discusión seria, hay que partir del patrón de morbi-mortalidad que predomina en un territorio ya sea nacional, regional o local, para diseñar un sistema de atención adecuado, (que ya existe mediante el aseguramiento en salud).

He dicho en abordajes anteriores que en Colombia es preponderante y de manera creciente un patrón de enfermedades degenerativas y propias del desarrollo económico (del corazón y cerebrovasculares, cancerosas, homicidios, suicidios y accidentes vehiculares).

Estas patologías están presentes en la población adolescente y adulta, la cual constituye mayoría. Pero hay regiones de Colombia en donde predomina un patrón de morbi-mortalidad de enfermedades contagiosas, inmuno-prevenibles, asociadas a temas de ambiente, como agua potable, disposición de excretas y aguas servidas, etc.

El modelo de atención primaria que propició la OMS-OPS, hacia los años 70 y 80 del siglo pasado correspondía a este último patrón. Que todavía se presenta en algunas regiones de Colombia, podríamos decir las más marginadas.

La Reforma Laboral, por lo que se conoce, es una reivindicación de derechos laborales, que seguramente obedecen a retrotraer algunas conquistas del movimiento sindical.

Independientemente de lo justo que pueda ser, presenta dos inconvenientes: uno, que en una época recesiva puede causar más desempleo y dos, mayor informalidad. Por tanto, debería ir acompañada de un amplio programa de subsidios, en donde el Estado subsane las imposibilidades de sectores de las pequeñas y medianas empresas para cubrir, lo que tales unidades no pueden asumir a riesgo de hacerse inviables.

La Reforma pensional va a ser el asunto más difícil de tramitar, porque ahí estaría “la almendra” del enfrentamiento público-privado. Quién manejará el ahorro pensional, que son obligaciones a largo plazo (el 85% de los afiliados a los fondos privados son menores de 44 años).

Por ahora las AFP, que manejan una masa de ahorros significativa (345 billones de pesos) están en manos privadas, de los grandes grupos financieros (Sarmiento Angulo, Sindicato Antioqueño, Grupo Colpatria, Skandia).

La tesis del Gobierno actual es que, administrando esos dineros, sus rendimientos podrían financiar el proyecto de pensión mínima de cantidades de colombianos sin afectar en si el ahorro que desde luego pertenece a sus cotizantes, trabajadores y trabajadoras.

Hasta ahora son “narrativas” las que se han expresado de parte de quienes defienden la administración privada de estos fondos, en el sentido de que pretende “expropiar” los ahorros de los trabajadores, lo cual no es la propuesta gubernamental.

Un programa presidencial es un mandato popular que si requiere cambiar o introducir Leyes debe asumir que éstas las tramita a través del poder legislativo o sea el Congreso de la República, y no es una Ley en sí misma sino una orientación de políticas que el partido o coalición de partidos que inscribieron un candidato presidencial y éste obtuvo la mayoría del voto ciudadano.

Tal programa no se convierte automáticamente en una Ley y por tanto es un orientador de políticas que si requieren ley pues van al Congreso y allí sufre su trámite de rigor, en donde la deliberación política congresional y sus decisiones serán la que defina la suerte de esas iniciativas, como ya habíamos dicho. ¡Esa es la democracia, maestro!

Lamentamos la salida del Gabinete Ministerial de Alejandro Gaviria, indudablemente es uno de los más brillantes y preparados de los servidores públicos. Se adujo la lealtad, pero no sabemos si esa lealtad es absolutamente personal y obsecuente o tiene un rango de advertir en el sano debate de propuestas de cambio la conveniencia de las mismas y el riesgo de asumirlas.

*Sociólogo. Doctor en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas. Ex Director de ICETEX, ex Representante a la Cámara y ex Concejal de Bogotá. Fue Profesor de la Universidad Nacional de Colombia.

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